17 de octubre de 1945: nacimiento de una nueva Argentina

Unos cinco mil trabajadores se reunieron en Berisso para conformar tal vez la columna más compacta que se dirigió a la Plaza de Mayo en las primeras horas del 17 de octubre de 1945. Mientras marchaban se sumaban más hombres y mujeres a la columna, algunos choferes de camiones facilitaban sus cajas para que suban los manifestantes y hasta carros tirados por caballos sirvieron en la movilización. Al llegar a la capital, el gobierno dispuso impedir al paso por el Riachuelo levantando el puente de Barracas, pero fui inútil porque algunos nadando y otros en botes, o tirando tablas para improvisar una balsa, fueron cruzando las aguas que ese día bautizaron el nacimiento de un nuevo sujeto social en la República y de un nuevo sujeto político: los trabajadores.
El 17 de octubre de 1945 marca un punto de inflexión en la historia del país. Dejó atrás la Argentina sometida al arbitrio de la oligarquía vernácula, asociada históricamente a Inglaterra, y que una década antes había firmada el vergonzoso tratado de las carnes Roca-Runcinmann para demostrar hasta qué punto estaba dispuesta a entregar el destino nacional y el interés de las mayorías en beneficio de unos pocos que se sintieron por años los dueños de la Argentina.
En consecuencia, recordar esta fecha es equivalente a recordar el nacimiento de un nuevo país que se dispuso a realizar un proyecto nacional y popular, que procurase al mismo tiempo la grandeza de la patria y la felicidad del pueblo, a partir de una enérgica voluntad de autogobernarnos sin imposiciones de ninguna potencia extranjera. Y fue como consecuencia directa de la irrupción de las masas populares que se dispusieron a protagonizar el funcionamiento político, social y económico del país a partir de consagrar un liderazgo que sirviera para conducir al pueblo en procura de ese objetivo.
Juan Domingo Perón sintetizó esa aspiración de las mayorías como lo demuestran las realizaciones del peronismo histórico (1946-1955) y el pensamiento estratégico que Perón urdió como legado aún para los tiempos actuales.
El proceso que puso en marcha Néstor Kirchner en 2003 y lidera en la actualidad nuestra presidenta, la compañera Cristina Fernández de Kirchner, proyectándose en Río Negro en el gobierno que encabezan los compañeros Alberto Weretilneck y Carlos Peralta, es una consecuencia directa de aquellas ideas que nacieron hace 68 años en la plaza de Mayo y que, con coherencia y verdadero sentido de la lealtad, debemos honrar desde cada política de gobierno.
 
Bloque de legisladores del Frente para la Victoria